logo
Presentacion

ATC Escuela Superior de Empresas

Escuela Superior de Empresas ATC, desde el área de Empleo cuenta con una experiencia dilatada en la Intermediación Sociolaboral de colectivos con especiales dificultades de acceso al mercado laboral, tanto en aspectos relacionados con la orientación laboral, como en la sensibilización del tejido empresarial y la creación de redes de colaboración entre ambos entornos, el de los contratadores y el de los potenciales contratados.

Buscar el doble beneficio de la incorporación al Mercado Laboral del colectivo de desempleados, especialmente los que tienen mayores dificultades y/o su mantenimiento en él, asesorando en momentos muy específicos en la vida laboral (E.R.E, compra-venta de empresas, absorciones…), y que las empresas cubran sus necesidades de personal de manera eficiente y adecuada a sus demandas, generando estabilidad en el empleo e impulsando el desarrollo económico y social, son los grandes objetivos que perseguimos desde hace años.


Las actividades que realizamos en materia de colocación y recolocación se basan en conseguir que la persona desempleada o en vías de desempleo sepa quién es y que competencias tiene, dónde puede valorarse lo que mejor sabe hacer y sea capaz de gestionar eficazmente un plan de acción para buscar trabajo. No cualquier empleo, sino aquel que tenga mejores perspectivas de llevar a cabo con éxito. Esta labor requiere un trabajo continuado y conjunto entre el desempleado y la persona que le da el apoyo y guía a través de un programa estructurado y personalizado de orientación y acompañamiento para el empleo, en el caso de la recolocación, es conocido también por el término anglosajón de “Outplacement”. Para el desarrollo de estas tareas es necesario aplicar tests psicométricos, pruebas de personalidad profesional funcional a la persona desempleada y contrastar los resultados con el perfil del puesto a cubrir indagando con criterio en el contenido de la oferta de trabajo.


Una de las claves más importantes, reside en tener a la persona desempleada perfectamente motivada y activa, ya que es ella misma quien busca y encuentra trabajo gracias a la información, guía, recursos y apoyo que recibe de quien le va conduciendo por las distintas fases del programa. La actividad de búsqueda de empleo por parte de la persona desempleada, se realiza con un norte determinado y no a ciegas, enviando currículums a diestro y siniestro. La casación persona/puesto, se efectúa a través de un análisis pormenorizado y conjunto entre la persona responsable del programa y la persona desempleada. La preparación para las entrevistas de trabajo es concienzuda, con ensayos de role-play en dinámicas de grupo y presentaciones grabadas donde la persona desempleada aprende a corregir sus defectos de comunicación.


Otro importantísimo aspecto es hacer ver la importancia que tiene la buena gestión de la red de contactos de la persona desempleada. Normalmente las personas no son conscientes de quienes integran su red de contactos, ni para qué y cómo pueden utilizarla. Aprender a identificar estos contactos potenciales así como a gestionarlos adecuadamente no es tarea fácil, pero es una de las estrategias que mayor éxito tiene en la búsqueda activa de empleo.


Hay que intentar evitar que la intermediación sociolaboral se entienda como una rápida entrevista con la persona desempleada para saber la cualificación profesional. Que a continuación se verifiquen las ofertas y si hay una aparente coincidencia se haga la casación que se notifica a la persona desempleada y poco más. En estos casos los desempleados, no tendrán una idea muy clara de a qué puesto van, no sabrán bien los requerimientos y en muchos casos no pondrán mayor interés. Es posible que se presenten casos en los que hayan recibido una cuantiosa indemnización, tengan derecho a una amplia prestación por desempleo y que no empiecen a “moverse” hasta que no falten pocos meses para acabarla. Así las cosas, la tasa de fracaso en la casación puede ser altísima y muchas veces, si llegan a presentarse a la oferta, también fracasarán por falta de adecuación y capacidad de comunicar sus habilidades y su posible aportación a la empresa. La única ventaja en estos casos, es la capilaridad y la actuación masiva, pero tendremos bajos índices de éxito y poca “durabilidad” en el puesto. Cuando se trata de puestos de carácter temporal esta ligereza de recursos a aplicar puede tener sentido, pero para cubrir puestos con vocación de indefinidos resulta claramente insuficiente.


De ahí la importancia de tener programas, metodologías, estructuras y personal cualificado, que nos permita un alto índice de éxito en los procesos de colocación y recolocación en cualquier momento, pero especialmente en tiempos de crisis con altísimos índices de desempleo.